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Bajo la seda oscura
de tus pestañas,
lanzan, enamorando, tus ojos negros
rayos divinos, luces extrañas,
y en tu pequeña boca,
tierno capullo, amor anida,
bajo el tenue ropaje de un tibio beso,
brinda la vida.
Bajo la seda oscura de tus pestañas,
lanzan, enamorando, tus ojos negros
rayos divinos, luces extrañas,
y en tu pequeña boca,
tierno capullo, amor anida,
bajo el tenue ropaje de un tibio beso,
brinda la vida.
Trovador peregrino de ignoto encanto,
vas regando el camino, ay, ay, ay,
con sangre y llanto.
Disipa mis enojos, mitiga mis agravios,
con la miel de tus labios y el fuego de tus ojos.
Trovador peregrino de ignoto encanto,
vas regando el camino, ay, ay, ay,
con sangre y llanto.
Disipa mis enojos, mitiga mis agravios,
con la miel de tus labios y el fuego de tus ojos,
con la miel de tus labios y el fuego de tus ojos.
(letra colaboración de: J. M. Dayas Cano)
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