|
Mi carta te ha dicho
que no vuelvas nunca,
mi voz se ha quebrado de gritártelo,
mi carta te ha dicho que te odio tanto,
que te has ensañado con mi dignidad.
Pero esto que escuchas con toda tu alma,
como yo lo siento,
es rabia es lamento, que, quizás me calma,
por ser la verdad.
Quizás, muy profundo de tu pensamiento,
tú, tú que me has querido,
sabrás que, aun herido, ese amor que siento,
jamás morirá.
Estoy de rodillas mirando esa puerta
que aprendió tu paso,
y esta almohada nuestra,
que, de llanto y besos, supimos mojar.
Me mienten las horas, las horas que se van,
diciendo que vuelves a mi soledad,
donde esté tu carne y tu alma,
que sepan que no puedo más.
Estoy de rodillas mirando esa puerta
que aprendió tu paso,
y esta almohada nuestra,
que, de llanto y besos, supimos mojar.
Me mienten las horas, las horas que se van,
diciendo que vuelves a mi soledad,
donde esté tu carne y tu alma,
que sepan que no puedo más,
que no puedo más.
(letra colaboración de: J. M. Dayas Cano)
Escríbanos a:

|

click para escuchar la
canción |