BIOGRAFIA  ALFREDO  GIL

Requinto y tercera voz desde 1944 hasta 1981.

Nació en Teziutlan, Puebla, el 15 de agosto de 1915, y falleció en México D.F. el 10 de octubre de 1999. Aunque desde pequeño la familia lo traslado a Mizantla, Veracruz, por lo cual el se consideraba mas Veracruzano.

Hijo de un emigrante Libanés, radicado en México desde los 16 años y que contrajo matrimonio con una Mexicana llamada Carmen Gil. El matrimonio tuvo 6 hijos, tres varones y tres mujeres, todos con algo en común, el amor por la música, y la necesidad de quitarse el apellido Bojalil, por considerarlo poco comercial. Felipe y Alfredo adoptaron el de su Madre “Gil” , mientras que Jesús “Chucho” opto por Martínez Gil,

Tercera voz y melodía con el requinto, instrumento creado por el ante la necesidad de reforzar las introducciones y los pasajes sin voz de las canciones; afinado una cuarta mas alta que la guitarra normal, se asemeja a una guitarra pequeña pero con un sonido mas agudo, característico de Los Panchos; el nombre de “Requinto” lo adquirió por la digitación o punteo, nada tiene que ver con el instrumento conocido como “Requinto Colombiano”.

Desde pequeño amo la música; a instancias de su padre aprendió el oficio de peluquero y fue allí donde recibió sus primeras clases de música en mandolina. Luego descubrió su afición por la guitarra la que aprendió a ejecutar en sus tiempos libres. Pero fue su primer amor, la mandolina sobre la que dio forma a su inspiración como compositor.

En 1940 su hermano Felipe Gil que ya por ese entonces comenzaba a ser popular, como “El Charro Gil y sus Caporales, lo convoco para unirse a el en una gira a New York , así se conoció con Jesús “Chucho” Navarro Moreno que desde 1936 era uno de los Caporales. Después del regreso del “Charro Gil a México, Alfredo y Chucho se quedaron en New York, hasta alcanzar fama a partir de 1944

Aunque históricamente se tiene como el 14 de mayo del 1944 como fecha de lanzamiento del trio la realidad es que recién a finales del 1945 o principios del 46 fue cuando se incorporo el requinto, inicialmente el “Güero” utilizaba una guitarra, asimismo durante sus primeros años su repertorio era de canciones mas folklóricas que boleros. Creador indiscutible con un genio temperamental e incontrolable, su vida podemos compararla con el mar, bello y profundo pero peligrosamente impredecible; trabajador incansable, poseedor de una imaginación sin limites que le valió muchos problemas en su vida personal pero muchas satisfacciones en su magnifica carrera artística. En 1980 el trío grabo con CBS el disco “Aviles y Basurto recordando siempre a Los Panchos”, durante su promoción la salud de “El Güero” se resintió , con lo cual al llegar a Venezuela anuncio su retiro definitivo, pero a su regreso a México, CBS les propuso grabar un ultimo material del “Trío” el que se concreto bajo el nombre de “Esencia Romántica” con la participación de la cantante Argentina Maria Marta Serra Lima. Este fue realmente el ultimo disco del “Trío Los Panchos” integrado en ese entonces por Chucho Navarro, Alfredo Gil y Rafael Basurto Lara,

Hubo ocasiones muy especiales que el publico tuvo la oportunidad de verlo, como por ejemplo en 1986, en el Homenaje que se le realizara a “Trío” en el Bellas Artes de Puerto Rico, entre algunos otros homenajes, pero a titulo de agasajo, no como integrante activo de la leyenda.

Prolífico autor de éxitos como “Hija de la Mala Vida”, “Basura”, “Tu ausencia”, “Solo” y “Lodo” entre muchos mas.

El alejamiento definitivo de Don Alfredo”Guero” Gil marco el cierre del “Trío LOS PANCHOS”. La continuación del grupo fue como “Los Panchos” , Chucho Navarro en la segunda voz y armonía y Rafael Basurto Lara 1ra. Voz y melodía, para la ejecución del requinto los artistas incorporaron músicos acompañantes entre ellos Willy Fonseca, Eladio Ayala Salazar , Gabriel Vargas y José Luis Sánchez Camacho, cabe destacar que nunca en calidad de “Panchos” porque nadie podría adjudicarse el reemplazo de un creador como es el maestro “Alfredo “El Guero” Gil”.

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Nació el 5 de enero de 1915 en Misantla, Veracruz, Méjico. Su padre era de ascendencia árabe y su madre de ascendencia española.

Veracruz. ciudad portena bañada por las aguas del Golfo de Méjico, semeja a la ciudad de San Juan, Puerto Rico. Como ciudad costera era puerto de acopio donde. sobre todo en los anos cuarenta, fue punto obligado para los barcos con mercancías en entrada y salida de Méjico.

Alfredo, al igual que lo hicieron Chucho Hernando, emigro a la ciudad de Nueva York con su hermano Felipe Gil.

Al igual que para todos los emigrantes latinos, la vida no le era fácil y tuvo que afrontarla realizando aquellos trabajos que le ofrecian a los hispanos que llegaban a la gran urbe en esperanza de una vida mejor; paso penurias economicas en trabajos serviles y durmiendo, en muchas ocasiones, donde le encontraba la noche.

Alfredo Gil comenzó a aprender la guitarra por si mismo: sus inicios en el arte que le alcanzaría fama y dinero Lo narro así:

Es un poquito larga la historia (de como empezó): a mí papa. como buen libanés, le gustaba quo uno supiera de todo: sembrar, arrear mulas, todo lo del rancho –porque eI tenia uno en el Lihano— para que uno no fuera inepto. A mi me mando adiestrar para que fuera peluquero: aprendí  peluquería para afeitarlo a el que tenia unas barbas do esas quo solo los árabes. Con el tacto quo yo tenia de nacimiento, logre afeitarlo tan bonito que ya no quería que nadie más lo hiciera. Y como todo buen fígaro aprendí también tocar la mandolína. Me echaba mis bailes de a tres pesos, do sol a sol, y entregaba también maiz, no? con un burro… Hasta que mi papa consiguio una guitarra y me dijo: A ver. tu que te da por Ia musica, a ver que le sacas a esto: Entonces empecé yo solito. poco a poquito avanzando. No cabe duda que tu vas a vivir de Ia rnusica, me decía: pues si, efectivamente así fue. El caso es que empecé a tocar guitarra y llegue a superar a todos los que iban – – de Méjico a tocar a mi pueblo.

Se entrenaba de día a día. Por su propia iniciativa agarraba los discos de Salinas y otros clásicos de Ia guitarra y los sacaba. Así llegué a tocar mas que cualquiera de los de Méjico. cuando vine a encontrarme con Los Martínez Gil, me di cuenta de que tocaba mucho más que ellos y que cualquiera de los que actuaban aquí.

No solo tocaba con Los Hermanos Martínez Gil. sino que daba clases de guitarra, tocaba bailes incorporando su guitarra a las orquestas de baile. ~ Ganaba mas dinero que artistas de cine bien cotizados. como por ejemplo Arturo de Córdova.

Mi talento es un don, una virtud que Dios le dio a uno y la mejoré después quo trabajé con los Martínez Gil. Yo ganaba mucho dinero entonces.’

En 1940, estando ya en los Estados Unidos, Alfredo Gil ingresa de voluntario al Ejercito norteamericano. Estando en el ejército es que idea el famoso requinto. Resulta curioso el hecho de que, a pesar de que no patento el requinto. ha recorrido el mundo entero y esta recreación brindo a Alfredo Gil Ia oportunidad de ser reconocido como su creador. Ocurre quo Alfredo Gil al recrear el requinto lo desempolvó y paseo el instrumento hasta el máximo reconocimiento entre los admiradores de la musica popular, y el requinto, a su vez, dio a Alfredo Gil la oportunidad de salir de la generalidad y alcanzar el lugar de Genio’ de la música popular internacional.

No dudamos que los seguidores de Alfredo Gil hayan. en el interior de su espíritu, acariciado Ia idea de superar al maestro. Personalmente creo que esa idea o aspiración ha quedado como eso: como una aspiración. el maestro sigue siendo Alfredo (el Guero) Gil. Los demás han sido seguidores con mayor o menor destreza. Es coma lo dijo el propio Alfredo Gil: Bueno. así es. Yo diseñe eso y lo tocan en todas partes. Lo tocan muy bien. mejor que yo. quizás.. pero no más bonito. Es natural: yo se lo di ala trova, pero el discípulo siempre aspira a superar al maestro.

Alfredo Gil falleció el 11 de Septiembre de 1999.


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La tercera voz de Alfredo Gil se puede oir en las siguientes canciones:

Para Olvidarte A Ti
La Malaguena” Duo con Johnny Albino
Cien Mujeres” Duo con Chucho Navarro
Adios Pampa Mia” Duo con Chucho Navarro
Perdoname mi Vida” al final de la cancion.
Estrellita” Duo con Johnny Albino
La Paloma” duo con Chucho Navarro hacia el final de la cancion.
La Cucaracha” Duo con Johnny Albino
Historia de un Amor” la voz de Gil se puede notar.
Antioqueña” duo con Chucho Navaro al principio.
Silencio” a solo cantando las palabras “Yo no quiero” y “los termentos”
Solamente Una Vez” con Johnny Albino. Se puede escuchar la tercera voz en “hay campanas de…”
Quiereme Mucho” – se nota la tercera voz.
Aquellos Ojos Verdes” – se nota la tercera voz.
Nuestro Amor” – se nota la tercera voz.
Caramelito” – duo con Chucho Navarro cantando el coro de la cancion.
Yo tengo un Pecado Nuevo” – duo con Aviles mientras Chucho Navarro canta un solo.

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Falleció Alfredo El Güero Gil, fundador del trío Los Panchos

¤ Introdujo en la música un instrumento para tocar prolongados requintos punteados 
¤ Los intérpretes fueron símbolo cultural del país, incluso antes de la época de oro del cine
 
¤ La agrupación mexicana grabó más de 300 discos, con 3 mil canciones

Arturo García Hernández * A los 84 años murió en las primeras horas de ayer Alfredo El Güero Gil. Autor de canciones como Un siglo de ausencia y Sin ti, era el último fundador sobreviviente del trío Los Panchos, la agrupación musical mexicana que más amplia y prolongada presencia internacional ha logrado. Mucho antes que las telenovelas, al mismo tiempo que el cine de la época de oro, Los Panchos fueron símbolo cultural de México en el mundo y hasta la fecha su legado musical es objeto de culto y veneración dentro y fuera de la frontera del nopal.

Torturado en sus últimos años por la hidropesía y el enfisema pulmonar, El Güero Gil detentaba una biografía variada e intensa, en la cual su brillante faceta como músico y compositor se ayuntaba con una suerte de leyenda negra derivada de un carácter bronco que lo llevó a involucrarse en hechos sangrientos.

Su nombre real era Alfredo Bojalil Gil. Hijo de padre libanés y madre mexicana, nació el 5 de enero de 1915 en Misantla, Veracruz. A fines de los treinta conoció a Jesús Navarro en las instalaciones de la XEW, en la ciudad de México. Ambos buscaban una oportunidad para dar cauce a sus vocación musical. De inmediato se hicieron amigos. Al ver que para ellos no había la ansiada oportunidad, decidieron probar suerte en Nueva York, ya entonces meca internacional de la cultura y el espectáculo, por encima de París, asolada en esos años por la Segunda Guerra Mundial.

Después de fallidos intentos individuales, decidieron formar un trío, para lo cual llamaron al cantante puertorriqueño Hernando Avilés (1914-1986). El 14 de mayo de 1944 el requinto de Alfredo Gil, la voz de Chucho Navarro (1913-1993), la inspiración de ambos, y la singular primera voz de Hernando Avilés debutaron en el Teatro Hispano de Nueva York. Nacían Los Panchos y con ellos una nueva manera de tocar e interpretar el bolero, considerado durante mucho tiempo un género exclusivo para cantantes solistas.

El nombre lo propuso El Güero Gil como homenaje a Pancho Villa y porque consideraba que era sugerente para el público estadunidense y fácil de identificar con México.

Así empezó una carrera de casi 50 años, durante la cual el trío grabó cerca de 300 discos y aproximadamente tres mil canciones en seis idiomas (incluidos el griego y el japonés). Así nació también una industria que aún hoy mueve millones de dólares, producto de la constante redición y venta de cientos de miles de copias de discos, principalmente en México, el resto de Latinoamérica, Estados Unidos y España.

Por mencionar un dato: de acuerdo con un estudio de mercado, tan sólo en 1994 se vendieron en Miami un millón y medio de copias de discos de Los Panchos. Es una cantidad que ni con mucho alcanzan la mayoría de los baladistas juveniles de moda. En ese mismo año obtuvieron en España un disco de oro y cuatro de platino por su ventas. La traducción en números hablaba de por lo menos 115 mil copias vendidas. Cabe decir que la neopanchomanía en aquel país fue en buena medida resultado de la inclusión del tema Lo dudo ­compuesta por Navarro­ en la película La ley del deseo, de Pedro Almodóvar. Tal neopanchomanía convirtió al trío y su legado musical en preciado botín de propios y extraños. La piratería ­reproducción y venta ilegal de sus discos­ alcanzó dimensiones descomunales dentro y fuera de México. Lo que para unos era legítima herencia o patrimonio cultural y para otros nostalgia o moda posmoderna, para algunos también fue mina de oro.

Y surgieron ”Panchos” por todos lados. En años recientes han llegado a identificarse tres agrupaciones diferentes con el nombre de Los Panchos, tocando simultáneamente en distintas partes del mundo. Una de esas agrupaciones era promovida por Francisca Feregotto, tercera esposa de Navarro. Para ello contaba con el apoyo de El Güero Gil. Pero los herederos de Navarro sólo reconocen a Los Panchos que encabeza Rafael Basurto Lara, la última de las siete “primeras voces” oficiales que pasaron por el trío. La historia es compleja, como corresponde a un asunto en que se mezclan intereses económicos legítimos y espurios, codicia, afectos, oportunismo, malos entendidos, resentimiento y luchas de poder.

A partir de su debut, Los Panchos alcanzaron vertiginosa popularidad. Durante una temporada en el Hotel Pierre de Nueva York, llegaban a cantar ¡más de 100 canciones! Por lo menos eso contaba Gil. El desgaste de las voces era enorme, y difícil de sostener un tren de trabajo así. Había que hacer algo. Gil pensó que metiendo solos de requinto punteando las canciones podrían descansar más sus voces. Para el efecto mandó hacer un requinto de un tamaño menor al de una guitarra normal. El nuevo instrumento, un eslabón sonoro entre la guitarra y el violín, dio al trío el sonido que, incorporado en las introducciones y los arreglos, los identificó e hizo escuela: el sonido Panchos. Pronto surgieron otros tríos y cada uno, con mayor o menor acierto, incorporó un requinto.

¿Cómo le hizo? En una entrevista con La Jornada Gil explicaba: “Es una facultad que se tiene para inventar y hacer introducciones. Eso no se estudia, eso ya se trae. La música la traigo de nacimiento. No estudié música, absolutamente nada, pero el oído lo tengo perfectamente bien, hasta la fecha”.

Transcurridos cuatro años desde su debut, el trío llegó a México a finales de 1948. Una foto registró el momento de su arribo a la ciudad de México: Gil, Navarro y Avilés posan en un descanso de la escalerilla de descenso del avión. A su lado, una mujer de contundente belleza saluda con la mano en alto. Es María Félix. Ellos parecen mirar, incrédulos, la multitud que les espera y que los escoltará desde el aeropuerto hasta El Patio, el centro nocturno más lujoso del momento, lugar de su primera presentación aquí. Profetas en su tierra.

En sus últimos años, Alfredo Gil forcejeaba con dos enemigos poderosos que le acechaban continuamente: la añoranza y un complejo por la vejez. Ni siquiera la posibilidad de la muerte le importaba tanto. Después de lo vivido, era comprensible que le resultara más disfrutable el pasado que el presente: “Todo nace y todo muere. Tarde o temprano se va uno. Me voy satisfecho de no haber actuado nunca en contra de mis sentimientos. Fallas he tenido, por supuesto. Pero después de cierta edad uno empieza a perfeccionar las cosas, a nivelarlas, a estar tranquilo si no feliz del todo. La falta de salud es lo que me está afectando, la falta de salud para seguir disfrutando del pasado. Sí, tengo nostalgia, ¡cómo no! Me ha tocado el complejo de la edad, el complejo de la soledad, el complejo de mis años ya abatidos por la vida y también disfrutados por el éxito. Todo eso me hace sentir nostálgico, un poco triste, pero me repongo y lucho contra mí mismo”.